viernes, 30 de noviembre de 2012

Crónica de la III Ascensión a las Lagunas de Neila


 Un año más y como ya anuncié en una entrada el pasado mes de Agosto, nos dispusimos a realizar uno de los ya tradicionales retos veraniegos, la Tradicional Ascensión a las Lagunas de Neila.

 Este año, contábamos con menos efectivos que el anterior, pero los que no fallamos a la cita, estábamos mucho mejor preparados que en anteriores ediciones y eso se demostró subiendo y batiendo nuestro propio tiempo.


Partiendo desde Quintanas de la Sierra como siempre y por primera vez en las tres ediciones, conseguimos aguantar el primer tramo en grupo o prácticamente en grupo y eso no hacía mas que presagiar que la subida iba a ser igual de buena que el caluroso día que escogimos para realizarla, el 14 de Agosto.

Pero la lógica siempre dicta sentencia y poco a poco comenzamos a dividirnos en grupetos a medida que subíamos el Collado, donde los más fuertes tiraron hacia delante, otros quedaron rezagados y un servidor a diferencia de otros años aguantó en la zona delantera.

Pero al coronar el Collado, comienza lo más duro de la ascensión para mi gusto, casi más que el kilómetro final, que es la subida al Pasil de Rozavientos, y allí las cosas volvieron a su ser y cada cual tomó su posición, quedándome solo como siempre entre ambos grupos y retorciendo la bicicleta de lado a lado de la carretera.



Coronado el Rozavientos, la pendiente se vuelve más tendida camino al Portón, que es donde realmente comienzan las rampas más duras y ese kilómetro y pico final en el que todo lo hecho anteriormente no sirve para nada si no consigues superarlo.

Pero como ya es costumbre, lo conseguimos y llegamos a la meta, la meta aún existente de la etapa de la Vuelta a Burgos, a la que un año más no pudimos asistir (aunque si estuvimos en la etapa de la subida al Castillo, de la cual hablaré en próximas entradas) y continuamos hasta las lagunas propiamente dichas, para hacernos la tradicional foto de familia, dejando constancia de que estuvimos allí.


Tras la foto de rigor y la cerveza de la victoria, bajada sin sobresaltos (ni caídas, ni extravíos como en anteriores ediciones) y camino a La Revilla donde nos esperaba la recompensa tras el duro esfuerzo, en forma de comilona. Así se hace deporte a gusto, si señor.

Y si los mayas lo permiten, volveremos en 2013.

Os dejo el mapa con la subida



Ver Lagunas de Neila en un mapa más grande


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