jueves, 13 de mayo de 2010

Porque nunca ha estado de más hacer un alto en el camino


Prácticamente mes y medio desde la última vez que aparecí por estos lares, mes y medio que se ha pasado volando entre la semana santa, los estudios, algunas escapadas de fin de semana y el mal tiempo.

Pero como bien reza el título, nunca está de más hacer un alto en el camino para volver con fuerzas renovadas, y así lo debió pensar el dueño de la bicicleta de la fotografía, que ni corto ni perezoso dejó su bici apoyada contra el muro de un edificio, sin candados y a la vista de todo el mundo, pero sin temor porque era una parada programada, una parada a media tarde en la que un vino o una caña junto a un buen pincho le devuelve las fuerzas de pedalear hasta al más enclenque de los humanos.

Ya que estamos os planteo lo siguiente: ¿cuando vais con la bici a hacer algún recado rápido o tenéis que entrar a algún sitio (tienda, bar, portal), la ponéis a buen recaudo o la dejáis sin más como la de la fotografía porque solo van a ser 30 segundos?

Esperando por el buen tiempo (que más vale que empiece a llegar ya) y con las fuerzas renovadas tras pasar por el avituallamiento, retomamos la carrera, que hay muchos por delante a los que adelantar.

Nota curiosa: Es la entrada número 100 del blog, a este ritmo me parece que no escribo un libro.

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