miércoles, 19 de noviembre de 2008

Temores de novato


Recuerdo como si fuera ayer mis primeras pedaladas a la tierna edad de 5 años, esa época media en la que te quitan los ruedines y por fin comienzas a disfrutar de verdad de la bicicleta. Pero el hecho de que tuviera más seguridad como para prescindir de esa ayuda, no significaba que no pudieran surgir nuevas complicaciones.

Una de ellas y que me trajo de cabeza un tiempo, es la que veis en la fotografía: los separadores (o como se llamen, ya que desconozco el término técnico). Con este concretamente no tenía el problema, ya que por aquel entonces ni existía, pero si lo tenía con uno que había cerca del puente de la autovía, camino a Fuentes Blancas.
Cada vez que me acercaba a él, tenía la sensación de que me lo iba a comer, la sensación de que no cabía e iba a engancharme con el manillar, la sensación de que la galleta iba a ser segura.

La verdad es que por dicho temor, fueron más de 4 o 5 veces que estuve a punto de metermela o directamente me la metí, y aunque bien es cierto que aquellos separadores estaban más juntos que los de la imagen, podía pasar holgadamente sin temor alguno.

Ahora miro atrás y me río de aquello, bendita infancia...

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